Yo no sé si alguna vez has soñado por tener tu propia empresa, negocio o si eres CEO, dueño, director, jefe de departamento. Si tu respuesta es no, te aseguro que en espíritu lo has sido y eso es real.
¿Eres padre, madre de familia? Entonces eres director de una gran empresa que es tu familia.
Como toda empresa saludable, es vital que el director, jefe den todo por su empresa, amando a su trabajo, y que los colaboradores, empleados; en este caso hijos, se sientan parte de ella. Sí, ponerse la camiseta, será señal de que estás haciendo bien tu trabajo como director. Ponerse la camiseta es amar a la empresa, la familia. Pero si desde el inicio no se sienten parte de la familia, se corre el riesgo de que la empresa lentamente vaya muriendo.
Vamos, podrá seguir existiendo, pero no hay espíritu de amor, unidad, colaboración.¿A quién le gusta llegar a casa, a la oficina cuando tu autoridad (jefe, mamá, papá es ajeno a las problemáticas de su casa) o los papás viven en riña constante, los hermanos sólo están viendo quién gana el favor del jefe o padres? Cuando de la autoridad sólo se reciben órdenes secas, pero no hay conexión, no hay comunicación, ni ningún tipo de retroalimentación.
Y si me dijeras que no eres director, jefe, padre de familia; así que ¿a mí qué con este tema? Déjame decirte algo…
Tú eres dueño de ti, tú eres tu propia empresa o tu emprendimiento si así quieres verlo. Eres un gran proyecto en construcción.
¿No es verdad? Sabes, cada uno, estamos al frente de nuestro propio emprendimiento o empresa ya en forma, y esa es nuestro propio ser, nuestra vida. Si hay deficiencias en gobernar, liderar, entender lo que pasa en tus distintos departamentos (cuerpo, alma y espíritu) jamás podrás dirigir tu vida, tu familia, emprendimiento o empresa. Hoy ¿en qué lado te sitúas?
“Quien es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho”.
Lucas 6, 10
Más vale que vayamos visualizando nuestra persona, familia, empresa como ese proyecto que tiene una gran e importante Misión ante el mundo y saber que se puede dejar un gran legado al mundo, impactar a los demás, si y solo si comenzamos a ir más allá; trascender; mirar al Cielo, sin dejar de poner los pies en la tierra.Así es, pero para eso es necesario trabajar la tierra; ni una semilla que siembres con dedicación morirá.
Sólo debes enfocarte en saber qué tipo de fruto deseas (objetivos a largo plazo); conocer qué tipo de semilla tienes (hijos o colaboradores); comprender cómo arar la tierra, reconocer las distintitas épocas del año para aprovechar los distintitos climas y las necesidades de los consumidores a fin de ser una empresa rentable. No querrás generar gasto y pérdida de tiempo con subproyectos que no tienen futuro, ¿cierto?
Creo firmemente que si nuestro modelo es el Creador del Universo y nos permitamos aprender de Él, haremos grandes cosas al dejarlo permear, habitar con su presencia cada aspecto, parte de nuestro emprendimiento, empresa, familia y persona.
Coméntame, ¿Cómo te sitúas: como CEO, director, jefe de departamento, emprendedor, padre, madre de familia, colaborador, hijo(a)?
Y desde ese ámbito ¿estás dejando que la luz de Dios te ilumine según el rol que desempeñas?


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