
¿Cómo es que alcanzar ciertos resultados puede llevarte al fracaso?
Por lo general este mundo nos lleva a preocupamos por alcanzar resultados muy específicos, los cuales giran en tener posesiones, alcanzar determinado puesto de trabajo, conseguir una apariencia física específica, tener cierto número de títulos académicos y la lista continúa.
Esas metas son las formas más baratas de cómo las asociamos al verdadero éxito y felicidad. El problema no es conseguirlo. El punto crucial a cuestionarte es porqué lo haces, cuál es tu motivación para anhelar ciertos objetivos.
Alguna vez escuché esta frase que me hizo pensar mucho. “Si tus sueños dependen del dinero, es que son muy baratos”.
Hemos hablado de que la felicidad está anclada a saber ser persona.
Y sabes, una vez alcanzada alguna meta sin estar trabajando el ‘Ser’, podemos estar buscando más y más logros. Esto puede ser un camino interminable, en el cual al ir ‘avanzando’, se torna en un viaje cada vez más adictivo en el que nada es suficiente. Y por lo que sabemos una adicción es una esclavitud, que nos puede llevar a la autodestrucción.
Y entonces, ¿cómo debemos asumir el hecho de que en nosotros palpita el deseo de progresar y ser mejor?
Ese deseo vive en nuestro interior porque para eso fuimos creados. Sí estamos pensados para aspirar a trascender a ser mejor. Y ser mejor tiene que ver con crecimiento personal y una manifestación de ello se puede apreciar en logros como los comentados anteriormente. Y puedes o no alcanzarlos, pero eso no determina tu felicidad.
Hay personas que atrasan su felicidad, esperando conseguir ciertas metas. Sin saber que la felicidad se comienza a vivir en el proceso de saber ser para saber vivir.
Cuando observo los resultados de los esfuerzos de distintas personas, aprecio dos grandes contrastes.
La mayoría de las personas al alcanzar o tratar de perseguir ciertos objetivos, además de terminar cansadas y agotadas; terminan vacías, estresadas, angustiadas y con emociones que jamás les envidiaría.
Hay otro tipo de personas. A ellas se les ve más plenas, más humanas, y disfrutan el proceso mientras caminan en él. Sin duda, ellas experimentan cansancio. A pesar del desgaste, es un cansancio que da satisfacción, y no sólo eso. Estas personas viven desde su pasión, la que alimenta su motivación gradualmente para seguir avanzando sin importar los sacrificios por los que tengan que pasar.
Hoy te puedo compartir que he pasado y vivido lo que se experimenta en el primer grupo de personas. El grupo que desea conseguir a toda costa un determinado resultado.
De hecho, puedo decir que he experimentado estar en ambas formas de caminar y de correr en distintos momentos de mi vida.
Te puedo compartir que en la primera forma de correr, hubo un momento que me di cuenta que estaba como la liebre persiguiendo la zanahoria y cuando parecía que la alcanzaba, ésta se volvía alejar. O si la alcanzaba, no me satisfacía y buscaba otra diferente o más grande. En esta forma de buscar la meta, el enfoque está en la zanahoria. De tal manera que si no se consigue la meta, se pierde el sentido de seguir corriendo, de seguir luchando, de seguir viviendo.
El segundo grupo, se distingue porque en él, hay personas que comenzaron a avanzar por estar inconformes con los resultados alcanzados en un momento de su vida. Salieron de su zona confort; sin embargo, aquello que detectaron que era valioso en alcanzar, no era la zanahoria que todas las liebres de la zona buscaban. Estas personas se dieron cuenta que tenían cualidades, talentos que deseaban desarrollar y explotar al máximo pero no se conformaron con desarrollar sus talentos sólo por alcanzar la misma zanahoria que los demás peleaban por conseguir.
Estas personas se dan cuenta que en poder correr, en el poder vislumbrar un panorama más amplio, en el hecho de respirar ya comenzaban a entender que la zanahoria se hallaba más cerca de lo que creían. Y saber que había una satisfacción mucho mayor en conseguir ese algo no para sí mismas, sino para la comunidad.
Si eres de los afortunados que ya han descubierto “aquello” por el que vale cualquier sacrificio… ¡Felicidades!
La gran pregunta es ¿qué determina estar en el primer o segundo grupo de personas?
Hay quienes dicen el tamaño del sueño; es decir, el objetivo. Otros indican que es la manera de correr en la pista.
Sin lugar a duda te puedo hablar desde mi experiencia. El hecho de que hoy me siento en paz, plena, con muchas ideas y cada vez con mayor motivación es por la grandeza de mi objetivo.
Y ese objetivo se podría materializarse en algo concreto, pero realmente no depende de ello.
Me pregunto, ¿a qué tipo de grupo de personas perteneces? ¿qué tipo de resultados deseas conseguir?
Al grupo de personas que disfrutan del proceso, su motivación no muere sino por el contrario, va en aumento. Y aunque lo pierdan todo, pueden volver a empezar desde 0.
O Por el contrario a los que dependen de haber alcanzado un objetivo para ser felices. Sin embargo, cuando lo logran se dan cuenta que no tiene ni una pizca de aquello que tanto anhelaban. Siguen trabajando, luchando, gastando toda su energía, pero cada vez se sienten más vacíos.
¿Qué resultados deseas? ¿quieres hacer valer tu tiempo, tu vida? La decisión es tuya.


Deja una respuesta